¿Qué relación hay entre el cáncer y la alimentación? | Cómo influye la dieta en el sistema inmune
Definición
¿Qué es el cáncer?
El cáncer es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial y se desarrolla cuando las células del cuerpo dejan de dividirse de manera controlada. Esto puede ser el resultado de mutaciones genéticas o de una alteración en los mecanismos de reparación celular que normalmente previenen el crecimiento desordenado de las células.
¿Cómo se relaciona el cáncer con el sistema inmunológico?
El sistema inmunológico juega un papel crucial en la prevención y el control del cáncer. En condiciones normales, el sistema inmune puede reconocer y destruir las células anormales o tumorales antes de que puedan proliferar. Sin embargo, en individuos con un sistema inmunológico debilitado o en aquellos que no han detectado a tiempo las células cancerosas, las células malignas tienen mayor posibilidad de crecer y propagarse.
Esto puede ocurrir por diversas razones, como por ejemplo, una disminución en la producción de células inmunológicas clave, la alteración de los mecanismos de detección de células tumorales o la evasión de las defensas del sistema inmune por parte de las células cancerosas. Este es un factor clave por el cual el cáncer puede convertirse en una enfermedad sistémica, afectando a múltiples órganos del cuerpo.
Algunos nutrientes son especialmente importantes en la función inmunológica. Por ejemplo:
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Zinc: Este mineral es esencial para la correcta función de las células inmunológicas, en particular los linfocitos T, que son responsables de la respuesta inmunitaria frente a patógenos y células cancerosas. La deficiencia de zinc puede suprimir la función inmune y aumentar la susceptibilidad a infecciones y enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer. Por ello, se recomienda aumentar el consumo de alimentos ricos en zinc, como carnes magras, mariscos, nueces, semillas y legumbres. En algunos casos, si la persona tiene una afección viral o está en tratamiento oncológico, se puede recomendar la suplementación con zinc.
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Vitaminas A, C y E: Estas vitaminas son antioxidantes que protegen las células del daño causado por los radicales libres, un factor implicado en el desarrollo de varios tipos de cáncer. Además, ayudan a mantener la integridad de las barreras protectoras del cuerpo, como la piel y las mucosas, y a mejorar la función inmunológica.
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Ácidos grasos omega-3: Se encuentran en pescados grasos, nueces y semillas, y tienen propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a modular la respuesta inmunológica y reducir la inflamación crónica, que está relacionada con el desarrollo de cáncer.
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Fibra: Una dieta rica en fibra, proveniente de frutas, verduras y cereales integrales, ayuda a mantener la salud intestinal y apoya la función inmunológica al mejorar el equilibrio de la microbiota intestinal. Un intestino sano es fundamental para un sistema inmune eficiente.
Estudios y evidencias científicas
- Sandía: rica en licopeno, asociada a una reducción del 26% en el riesgo.
- Manzanas: aportan fibra y polifenoles, vinculados a una disminución del 25%.
- Kiwi: su contenido en fibra y vitamina C contribuye a una reducción del 13%.
- Cítricos: como naranjas y limones, ofrecen una disminución del 9% en el riesgo.
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